miércoles, 3 de noviembre de 2010

Carrilleras (o carrillada, según prefieras)

Si me descuido un poco, le tengo que cambiar el título al blog para convertirlo en "El francotirador". No he parado de pegar tiros a todo lo que se movía, por lo que no vendría mal un poquito de sosiego. Por esta razón, hoy la olla viene llena de comida, en concreto, la del título de esta entrada, que os animo a preparar.

Se trata de un plato de los que en un principio dices que debe ser difícil, pero nada más lejos de la realidad. Sus ingredientes son, para cuatro personas (¿por qué todas las recetas están pensadas para cuatro personas?, en este caso no va a ser así, tachamos lo de las cuatro personas y seguimos) ocho personas y si sois cuatro, divides entre dos, que para eso fuiste a la escuela:
  • Una cebolla
  • Tres zanahorias
  • 1 apio grande o 3 o 4 pequeños
  • Aceite
  • Sal
  • Pimienta
  • 4 clavos (de los de cocinar, no vayas a ir a la caja de herramientas)
  • 1 cuadradito de chocolate negro (mi tía Manoli se lo echa al rabo de toro y queda de maravilla)
  • Comino
  • Un vaso de vino tinto
  • Agua
  • Harina
  • 2 kg. de carrilleras (yo la suelo hacer de cerdo, pero también vale ternera)
  • 1 Dry Martini (esto no lo dividas entre dos si cocinas para cuatro, la cantidad es siempre la misma)
Y allá vamos:
  1. Cortas la cebolla, las zanahorias y el apio en cuadraditos (pélalos antes, sé que no es necesario decirlo, pero nunca se sabe) y ponlos a dorar en una olla a presión (para eso sirve el aceite).
  2. Cuando ya esté dorado, añade los clavos y el comino.
  3. Salpimenta las carrilleras.
  4. Enharínalas ligeramente.
  5. Ponlas a dorar en la olla, dando la vuelta cuando estén hechas por cada lado.
  6. Una vez dorada, añade el vaso de vino y deja que evapore el alcohol.
  7. Añade el cuadradito de chocolate y agua hasta que se cubran las carrilleras.
  8. Cierra la olla (advierto, la mía es de las rápidas, una WMF, con lo que si tienes una Magefesa antigua, supongo que necesitará el doble de tiempo) y cuando hayan subido los dos aritos o empiece a pitar como una loca, baja el fuego al mínimo (el 4 en una vitrocerámica) y déjalo cocer durante 15 minutos (30 minutos si no es de las rápidas, supongo).
  9. Espero que mientras tanto hayas disfrutado del Dry Martini, cuya receta daré otro día.
Así de fácil y de suculento. Mi hija, que no le gusta la carne, es la única que consigo que coma, en cambio mi hijo, el "maldito gourmet" de la familia, dice que no le gusta (él se lo pierde).

Ya me contaréis dejando un comentario si os ha gustado.

2 comentarios:

  1. Querido Pedro:
    está bien tu receta, pero -sin ánimo de ofender- me parece un remedo para amas de casa apresuradas. Las carrilleras no son para el diario, como unos spaghetti o unos huevos con chorizo.

    Otrosí digo: ¿Harina en mis carrilleras? ¡Anatema! Debe de ser que tengo una hija celiaca y, salvo excepción -mi goulash a la húngara-, la harina no entra en mi casa. Permíteme que exponga la mía, para hacer, con Unamuno, al amor de la lumbre. Olvídese por tanto la olla exprés.

    Ingredientes (para 4 personas):
    4 carrilleras de ternera, enteras
    1 cabeza de ajos
    1 cebolla
    2 cebolletas
    2 puerros
    2 zanahorias
    1 nabo
    3 tomates
    1/2l de vino tinto
    Sal, orégano, tomillo, laurel y pimienta negra en grano.

    Dorar los ajos, retirarlos y en el mismo aceite dorar también las carrilleras. Retirarlas igualmente. Dorar, finalmente, las verduras, previamente troceadas, al menos durante 30 minutos.

    Añadir el vino tinto y reducir hasta que esté casi seco. En ese punto se añaden los ajos y las carrilleras, se cubre de agua y se cuece a fuego manso durante tres horas.

    Se retiran las carrilleras, se cuela el caldo (con ayuda de un cazo, presionando sobre el chino) y vuelta a la olla, donde se deja reducir hasta que esté meloso. Se incorporan las carrilleras y basta un hervor para servirlas, con unas patatas hervidas o con dos purés: de calabaza y de patata. Una afortunada combinación, también cromática.

    Y ya me dirás.

    Una última puntualización: el dry martini es, en mi opinión, un cóctel de corbata. Esto es, no para tomarse en la cocina, sino para disfrutar, pies en alto, de algo ligero (la séptima de Bruckner, la muerte de Isolda, la segunda de Prokofiev, por dar algún ejemplo). O bien para mirar a los ojos a Jacqueline Bisset mientras enumera tus innumerables atractivos.

    En la cocina, durante la fase final de la receta (dado lo largo, si empiezas a beber desde el principio estás perdido), un buen tinto, potente y largo : un syrah, por ejemplo.

    Un abrazo,
    Eduardo

    ResponderEliminar
  2. Eduardo, Maestro, no puedo menos que estar de acuerdo contigo totalmente en la primera parte y parcialmente en el resto. La comida, a fuego lento, siempre mejor que en la olla a presión. Probaré tu receta.

    En cuanto a la segunda parte, ligero, lo que se dice ligero Brucker, Wagner y Prokofiev, no lo veo mucho, si acaso el tercer concierto para piano de Rachmaninov. Por otro lado, ¿tú me has visto bien? ¿Qué innumerables atractivos va a enumerar de mí Jacqueline Bisset (o cualquier otra)? Para el dry martini, casi mejor mientras disfruto de la interpretación de las suites de Bach de otra Jacqueline, en este caso Du Pre, mientras mantengo una amena conversación con un buen amigo. ¿Te apuntas?

    El syrah, me convence, una buena idea.

    Un abrazo

    Pedro

    ResponderEliminar